Joyas de la arena

Desde los años 20, diversos moradores procedentes de sitios lejanos a la provincia de Chepén, dedicados a la agricultura y construcción; empleando métodos poco ortodoxos, recuperaron piezas de cerámica y de metal en tumbas bajo la arena, ignorando las osamentas y los textiles que por esa época no tenían mucho valor monetario. Y en su afán por apropiarse de tales objetos destruyeron muchas zonas arqueológica y con él los testimonios materiales de incalculable valor histórico y arqueológico para el valle Jequetepeque – Chamán. Cabe recordar que tales profanaciones se realizaban en los días de semana santa por ser fechas en el que los gentiles no provocan mucho daño al “huaquero” (persona que extrae “huacos” o cerámica)

Estos espacios arqueológicos, en nuestro valle, se encuentran por doquier: en las laderas de los cerros con depósitos de arena, en los suelos aluviales cerca de las cuencas hídricas, en las llanuras desérticas, en las quebradas o en la cima de los cerros, etc. Entre los más representativos son las llanuras de Cerro Colorado, San José de Moro, la cima del Cerro Chepén, las laderas del Cerro Talambo, las pampas de Cherrepe, entre otros. Y desde entonces, las autoridades locales hacen poco para aprobar proyectos que promuevan trabajos de excavación y puesta en valor de tales monumentos, con miras a protegerlos de los depredadores de tumbas.

Tras las excavaciones de Donnan y Castillo (científicos de la Universidad de Los Ángeles y Pontificia Universidad Católica del Perú), en la década de los noventa, en la comunidad de San José de Moro, el trabajo se centró en la recuperación y documentación de piezas culturales dejándose de lado aún la restauración y conservación de sus construcciones, actividades fundamentales para promover el turismo en la zona.

Hoy hemos tenido la enorme fortuna de visitar algunas de esas Joyas extraídos de las profundidades de la arena, y exponerlas en esta ventana para que los ciudadanos de todas las latitudes puedan admirarlo a través de imágenes; contándoles las historias que, esperemos, llevados por el imaginario lo transporten a estos tesoros de arcilla, algodón y metal.

Plato con motivos siderales, diseños que parecieran evocar la vía láctea, como si en el imaginario del artista se hubiera trasladado a un espacio poco conocido por los mortales.

Dos husos de piedra y una pieza tipo colmillo parte de un posible collar de cuentas.

Pinzas de cobre

Las pinzas para depilación (en su estado natural) fueron elaborados de plata, cobre y aleaciones; teniendo en cuenta técnicas muy sofisticadas y para uso exclusivo de los señores (los CIE) quienes detentaban el poder religiosos y político.

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El huaco o ceramio que se observa a continuación pertenece a la cultura Nazca, a la fase incipiente con influencia Paracas, por el uso de 6 colores (blanco, negro, gris, rojo, naranja y marrón). Hallada en el valle Jequetepeque – Chamán, se presume fue objeto de un intercambio comercial, con los pueblos del sur del Perú.

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La alimentación se basó en la agricultura ya que fue su principal actividad de subsistencia. El maíz fue uno de sus productos de importancia y de más amplio cultivo. Otro producto apetecido fue el maní. Especias que se observan en la presente imagen, halladas en una tumba.

En esta vista, este plato con diseño elaborado con caolín (arcilla blanca), constituye una clara muestra de un intercambio técnico entre las pueblos mochicas y cajamarca; piezas muy difundidas en el valle Jequetepeque – Chamán.

Singular máscara de estilo lambayeque, se conserva en uno de los ambientes de la Casona de Talambo. Esta pieza de orfebrería elaborada de cobre dorado representa en algunos casos ornamentos funerarios que acompañan a los personajes de más alto rango.

Ídolo de arcilla, representa a una sacerdotisa mochica. Lleva un tocado simple, un vestido largo, un par de orejeras y brazaletes, tiene trenzas, que expresan a una mujer de poder. El valioso objeto fue hallado en las proximidades de Huaca Campana.

Hermosa vasija oscura con diseños geométricos en una de las tantas piezas recuperadas de excavaciones no científicas , en el valle Jequetepeque.

Un conjunto de herramientas Mochicas, sin restaurar, expresan una tenaz habilidad del hombre en su afán de ejercer poder sobre la tierra.

Típico cerámio Lambayeque, demoninado Huaco Rey. Una pieza muy difundida por estos lares. Considerando que, la cultura Lambayeque tuvo en el pasado en este valle, una presencia significativa al igual que su antecesor Moche.

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One response

11 04 2014
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