Testimonio arqueológico en Chepén

LA MUJER EN MORO: divina y humana

ídolo femenino de una evidente sacerdotiza.

Los pueblos pre incas que se ubicaron en el norte del Perú, entre los departamentos de La Libertad y Lambayeque, tuvieron que superar múltiples dificultades impuestas por el ambiente desértico de la costa andina. Tarea que fue lograda por un complejo sistema organizativo comunitario y religioso.

Estas manifestaciones socio-culturales de nuestro pasado ha sido posible al aporte arqueológico de los últimos 30 años. Particularmente lo realizado en la comunidad de San José de Moro.

Lo interesante de tales hallazgos, es que las sociedades andinas no solo tuvieron gobernantes varones, sino que las mujeres cumplieron un rol activo en el poder político y religioso. Un claro testimonio de ello es el develamiento de la tumba de una mujer, jefa del señorío de Moro, que ejercía directamente el poder alrededor del año 750 d.C aproximadamente. Este desenterramiento indica, que el privilegio del mando y de la autoridad no fue exclusivo del varón.

Numerosas son las fuentes documentarias e iconográficas sobre la existencia de mujeres jefas de sus señoríos que ejercían el gobierno de los pueblos del ande costeño. Como en el que se aprecia en la presente gráfica plasmada en una de las piezas mochicas más importantes que existen,  la “Pieza Larco”. Nótese en dicha iconografía a “una mujer ataviada con un complejo tocado, falda y pelo trenzado (…) aparece tapando la copa con un plato de calabaza …” (Castillo, 2000)

Escena de la Ceremonia del Sacrificio graficado en “La Pieza Largo”.

Es necesario precisar que esta práctica del poder se mantuvo hasta los primeros años de la República; mujeres cabeza de curacasgos que se logra identificar en otras culturas hasta el período tardío cuando los Incas expandieron sus dominios a lo largo de la costa, sierra y selva peruana.

Como precisa Rostworowski en su documento de trabajo N° 72, las féminas del ande como el de, “Contarhuacho mujer secundaria de Huayna Capac a quien el inca dio el título de curaca de Ananguaylas, señorío formado por seis guaranga”, lograron hacerse de la administración de amplios territorios para el gobierno. Este testimonio de la existencia de Contarhuacho es interesante en la medida que, en una sociedad en el que los títulos o cargos era privilegio de varones, la mujer logró destacar sus derechos y beneficios como cacicas.

Sabemos hoy en día que el papel de la mujer fue fundamental en el desarrollo y funcionamiento de las sociedades que florecieron antiguamente en los territorios de Perú, y que su presencia fue determinante tanto en el plano político como religioso, en lo económico como en lo artístico. Las ideas, los sentimientos y la estética asociada a la mujer fueron, sin duda, elementos importantes que nuestras antiguas culturas supieron valorar y considerar como parte de la esencia misma de sus sociedades (Karp, 2006).

En ese contexto el hallazgo de la Sacerdotisa en Moro, amplió no solo el conocimiento del rol de la mujer en el Perú precolombino, sino que confirmó  que las escenas representadas en sus vasijas en realidad sucedieron y no fue una mera representación imaginaria del artista.

Máscara funeraria femenina en una tumba Mochica, en San José de Moro.

Escribe Johnny H. Alva / Foto: Johnny H. Alva

Relación del Patrimonio de Chepén

I. PATRIMONIO CULTURAL EN VÍAS DE DESAPARICIÓN

Nombre común Hallazgo Estado actual
1 Petroglifos de San Simón Roquedal fragmentado, próximo a la comunidad de Huabal, alberga piedras grabadas con diversas imágenes de serpientes, rostros, entre otros. En los últimos años la zona fue dinamitada, según versiones de los moradores, por una empresa cementera.
2 Canal Pre inca de Talambo Canal de tres metros aproximadamente, que corre paralelamente a los contrafuertes andinos de los distritos de Chepén y Pacanga. De él se desprende otra red de canales secundarios a la altura de siete compuertas. El canal es visible solo en algunos tramos, como en el extremo sur del Cerro Talambo, muy cerca de la actual bocatoma del Canal Talambo Saña; a las afueras de la comunidad de Talambo, al pie de Cerro Serrano y próximo ala Moranay a Huaca Blanca Baja. Esta desaparición está relacionada al incremento de áreas agrícolas y urbanas en la zona.
3 Complejo Mancoche Restos de construcciones que se componen de una estrecha huaca rectangular, rodeado de estructuras secundarias así como de un muro perimétrico, probablemente del período intermedio tardío, localizado al píe del Cerro Chepén, hacia el noreste. Las construcciones de adobe y piedra muestran evidencia de huaqueo. Los muros no superan el1.20 mde altura y en gran parte del complejo es notoria su destrucción por la mano del hombre y por los fenómenos climatológicos. Es probable que en la antigüedad este asentamiento preinca haya formado parte de una red de comunidades próximo al antiguo Chepén de 1569 – 1572.
4 Chepén antiguo Restos de construcciones de un asentamiento, según Cock del período intermedio temprano hasta el horizonte tardío; de adobe, próximo de siete compuertas. Cock indica para este sitio, según Hecker, el nombre Pisopon. En cambio Huertas, registra en sus catastróficas lluvias de 1578 el nombre de Chepén posopo. Cerca del Río Seco de San Gregorio o Chamán de localizan esporádicamente estructuras de adobe de un asentamiento casi irreconocible. Cercado por campos de cultivo.
5 Cerro Huaca Blanca Se localizan construcciones religiosas en forma de U y cuadrada respectivamente. Son dos construcciones de adobe cerca al portachelo de Charcape. Se evidencia terrazas de diferente dimensión a las que se acceden a través de rampas. Las construcciones dan muestra de destrucción.
6 Complejo en el ex algarrobal de Moro Restos de amplios patios con corredores de tres metros de ancho, y muros decorados en alto relieve, agrupados en unidades habitacionales. Todo elaborado con adobe. Sus construcciones conservan las características arquitectónicas de Ciudadela de Chan Chan.Próximo al complejo se encuentran cementerios huaqueados, uno de los más conocidos se denomina Huaca Macines. Los muros muestran perforaciones de diversos tamaños, elaborados por los invasores que han hecho del lugar sus campos de cultivo. Al interior de la zona arqueológica se han quemado las especies de algarrobo para disponer del suelo y aprovecharlas para el cultivo de maíz.Lo único que se mantiene son unas estructuras próximas a uno de los canales secundarios del gran canal Talambo Saña, en la zona conocida como el trust.
7 San José de Moro Construcciones aterrazadas del período Moche, de formas asimétricas que dan la apariencia de amplias colinas, algunas en forma de media luna. En el lugar se realizan excavaciones arqueológicas, una de las más famosas fue las dela Sacerdotisade Moro. Las pocas estructuras expuestas por el viento y las excavaciones clandestinas muestran construcciones de adobes en mal estado de conservación. No se puede reconocer nada de ellas.

II. PATRIMONIO CULTURAL EN SITUACIÓN VULNERABLE

Nombre común Hallazgo Estado actual
1 Ciudadela de Piedra En la cresta del Cerro de Chepén, al noreste se localizan construcciones de piedra rodeados de una gran muralla perimétrica; asentamiento típico del Moche Tardío, según Rosas Rintel. La zona arqueológica la compone varias unidades habitacionales, rodeadas de otras construcciones secundarias. Algunas de esas habitaciones presentan indicios de haber tenido dos pisos, asimismo presentan en su interior varias hornacinas de las cuales algunas ya han colapsado por causa del hombre y del clima. Muchas de las unidades habitacionales están en mal estado de conservación. Ese mismo problema se aprecia en los muros perimétricos y en una construcción religiosa al norte del conjunto arqueológico.El deterioro del lugar se intensifica durante la fecha de semana santa, cuando las personas ingresan al área arqueológica y vulneran sus estructuras, retirando de su sitio los materiales de construcción.
2 Vista Alegre En las pampas del antiguo Chérrepe, se levantan varias estructuras de adobes del período Chimú. De ellas solo se conservan, en un estado aceptable, una unidad habitacional que la conforma un patio principal interior rodeado de muros de mas de un metro de alto, pasadizos, dos habitaciones (una más amplia que la otra), y varios depósitos o pequeños corrales situados paralelamente. Fuera de él, otro espacio en forma de L. Los moradores cercanos al lugar, temerariamente han iniciado la construcción de un canal de regadío el mismo que atraviesa el lugar, así como el cultivo de pequeñas parcelas de maíz al interior de las estructuras preincas.
3 Pirámide Las Estacas Una imponente pirámide del período moche, ubicado en medio de campos de cultivo. Presenta una base amplia de unos300 m2, y una altura de aproximadamente quince metros. Presenta dos rampas, una de ellas localizada al centro de la estructura, la misma que permite el acceso a una amplia plataforma principal. La segunda rampa más inclinada se ubica al costado derecho de la pirámide y que es acceso a la parte superior del monumento. En los últimos meses los huaqueros han perforado la plataforma principal. De igual manera, tanto en la fachada principal como en el piso superior se muestran diversas perforaciones.El resto arqueológico, también presenta los daños causados por las lluvias de El Niño.
4 Complejo arquitectónico de Lurifico Es una construcción que se asemeja a un viejo fuerte militar dela Europafeudal. Es una de las áreas arquitectónicas mas amplias levantadas en Chepen a inicios dela República.Presentaseis anchas torres, una Chimenea elaborada con ladrillo rojo y calicanto. Tres arcos del mismo material y un amplio sector habitacional con una construcción de dos plantas al lado derecho. En el pasado fue ocupado temporalmente por el libertador Simón Bolivar y fue propiedad del Presidente José Balta Montero. El complejo presenta muchos daños en la infraestructura que van desde anchas rajaduras en las paredes, hasta vigas de madera en pésimo estado (muchas de ellas han colapsado), y los únicos techos originales a dos aguas están apunto de caerse.Además de los daños por el paso del tiempo, estas instalaciones han comenzado a ser invadidas por personas extrañas, los que han iniciado construcciones de adobe al interior del monumento. Se han extraído sus puertas de madera y los ventanales de hierro. Toda una pena si se tiene en cuenta que es un patrimonio de la nación.
5 Puentes ferroviarios Son tres puentes, dos de ellos han sido modificados por los alcaldes de Chepén. Y que fueron construidos entre los años 1871 y 1873, por orden del Presidente Balta, para el tránsito del ferrocarril Pacasmayo, Chilete y Guadalupe. El primero, se inicia en la prolongación dela Av.GonzalesCáceda, en el tramo que se bifurca la acequia de la calle ayacucho. La segunda estructura se localiza próximo a la panamericana, donde se une la acequia de la calle ayacucho y la que proviene dela Av.28 de julio. Y la última estructura en el sector de los dos puentes. Son tres sobrias bases de piedra con amalgama de “cemento blanco” que en el pasado sirvió de paso al tren procedente de Pacasmayo o Chilete.Los que se localizan en la zona urbana han sido modificados en su forma original, y la de los dos puentes ya ha empezado ha dañarse por que los lugareños han iniciado el retito de algunas rocas.

 III. PATRIMONIO CULTURAL DESAPARECIDO

Nombre común Hallazgo Estado actual
1 La Casa Estación del Ferrocarril Se mantuvo hasta entrada la década de los ’80. Era una casa con techo a dos aguas, con vereda alta y anchas paredes, situada en la avenida Gonzales Cáceda. Fue destruida por órdenes del gobierno municipal de Chepén para edificar una burda estructura comercial llamada Galería Cesar Augusto; Una construcción atípica para una vía pública. Inexistente.

IV. PATRIMONIO CULTURAL EN BUEN ESTADO DE CONSERVACIÓN

Nombre común Hallazgo Estado actual
1 La Casona de Talambo Es una construcción colonial, de amplios muros, puertas, ventanas y balcones de madera. Posee dos pisos. Y en si fachada principal resaltan varios arcos con barandas de madera y hierro.La noticia más lejana que se tiene dela HaciendaTalambodata del año de 1782 cuando fue cede del primer colegio de corista bajo la administración de los religiosos de Guadalupe. Luego dejaría de ser  propiedad de la iglesia para ser adquirida por uno de sus propietarios más emblemáticos, Manuel Salcedo, por lo del incidente de Talambo e inicio del Combate del Dos de Mayo.A inicios de los años ’70 fue cede de la primera Cooperativa Agraria de Chepén. Pese al mal estado de algunos de sus ventanales, puerta principal y balcón interior; Su estructura se encuentra en buen estado de conservación.
Fuente: Mg.Lic. Johnny H. Alva Cabanillas. 2010

Las Estacas, una pirámide de adobe

El sitio denominado Las Estacas se encuentra situado en la parte baja del valle Chamán, en la margen derecha del cause seco San Gregorio, próximo a San José de Moro. Llegar a él, implica recorrer un sendero que cruza la comunidad de San José de Moro, con dirección noroeste, en medio de cultivos y esporádicos algarrobos; que nos recuerdan en parte la grandeza de lo que en el pasado fuese un extenso bosque.

Vista parcial de estructura norte de la pirámide “Las Estacas”

El recorrido -caminando- dura 40 minutos aproximadamente, para luego avizorar una construcción de forma trunca y estructuras domésticas típico de los edificios Mochicas.

La edificación principal posee 320 metros de áreas y una altura de 16 metros, y descansa sobre un zócalo de tierra de 3 metros de altura y 95 por 35 metros de base. Fueron hechos empleando adobes de distintos tamaños, llegando a medir como promedio, 43 cm de largo por 20 cm de ancho y 11 cm de altura. Por sus características, esta estructura monumental e imponente, sirvió probablemente para la realización de fiestas y ceremonias, las mismas que debieron llevarse a cabo en su enorme plataforma de 70 metros de ancho por 40 metros de de largo, construida íntegramente con adobes asentado con argamasa de barro; y que está conectada a una amplia rampa de 30 metros de largo que sirve de acceso principal. Una segunda rampa, situada al norte, se conecta a la terraza superior del monumento y conforme asciende a un nivel mas elevado va reduciendo sus dimensiones. Asociado a esta construcción se encuentran muros y un conjunto habitacional visiblemente excavado, el mismo que se encuentra en medio de un área agrícola; lamentablemente, esta estructura que antes estuvo integrado a las evidencias arquitectónicas monumentales de San José de Moro, ha sufrido la acción devastadora de los campesinos.

Estructura de la pirámide dañada por los “huaqueros”

Durante nuestras primeras exploraciones se observó cuatro perforaciones realizados por los buscadores de “tesoros”, quienes han alterado la forma original de la estructura. Dos de los forados fueron producidos en la cara principal de la pirámide trunca, una tercera, excavada en el piso de una segunda plataforma, de 2,60 metros de alto, más angosta que la primera, localizada al sur del monumento y el cuarto forado en la base de la segunda rampa. No se pudo divisar tiestos de cerámica asociado al área arqueológica.

Sin embargo, pese a su majestuosidad, la pirámide, único en su género en esta cuenca, ha sufrido las consecuencias de la destrucción por factores humanos y de la naturaleza. De éstos, el primero ha sido y es el de mayores consecuencias, no solo por las excavaciones clandestinas, sino por la expansión agrícola que se ha realizado desde la época de las haciendas y que en la actualidad aún continúa. Al factor humano se suman los daños que la naturaleza ha ocasionado al edificio, como es el caso de las lluvias torrenciales que han agrietado las estructuras, principalmente cuando ocurre el Fenómeno de El Niño que se repite con relativa frecuencia en la costa norte, como los ocurridos en 1578, 1720, 1728, 1945, 1962, 1972, 1981 y 1998. Dado que el sitio nunca antes había sido excavado científicamente, es relativamente poco lo que se sabe sobre él. De allí la necesidad de preservarlo para futuros estudios, ante el avance de la destrucción que generan los saqueadores de evidencia arqueológica.

Vista panorámica de la Pirámide Las Estacas

Su misterio contagia la imaginación de cualquier persona con agudo sentido histórico, al momento de contemplar su diseño al pie de unos tapiales. Recrear en la mente esta magnífica obra de arquitectura pre inca, la precisión con medios muy sencillos y la organización que esto suponía, es decir alojar y alimentar a un enorme número de personas dedicadas a su edificación, es hacernos una idea del incalculable valor que representa para nosotros.

Es como un ser, donde la serenidad encierra un oscuro enigma de nuestro pasado; antaño grande y hermoso y hoy, destruida, desolada y perdida.

Actualmente podemos afirmar que su conservación es preocupante, y lo más probable es que si no se toman medidas para evitar su desaparición, seremos testigos de la pérdida, no sólo de información, sino de un legado cultural, de incalculable valor.

Y al caer la tarde regresamos a la civilización, no antes atravesar unas murallas que nos indican la finalización de nuestra visita a una tierra adormecida, donde los rayos del sol recorren el eterno eco de un conocimiento que escapa a nuestra comprensión.

Escribe Johnny H. Alva. / Foto: Johnny H. Alva

Cerro Catalina, un asentamiento perdido

vista panoramica del c° catalina

Vista panorámica del Cerro Catalina

Desde el camino de entrada a Pacatnamú, ciudadela mochica – chimú, doblando hacia el sur oeste del cerro Catalina, a 5 km aproximadamente de la línea del litoral se aprecian varios muros construidos con piedras asimétricas y sin labrar que se levantan paralelo al cerro Catalina. Allí hay restos de varias áreas habitadas y algunas están separadas por terrazas y muros bajos, como formando corredores y otros como si se tratasen de andenes (rellenos con arena y canto rodado).

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Sector de terraza con muro de soporte

Según parece este asentamiento comprendido entre la segunda mitad del período intermedio temprano hasta el período intermedio tardío (Hecker); entre el mar y el valle, debió haber optado por una de las actividades más usuales en la zona como la pesca y la recolección, la siembra y la caza,  en respuesta a un medio hostil.

Considero que la práctica de tales actividades debió tener como economía dominante a la pesca, presumo; aunque sus habitantes hayan tenido que trasladarse diariamente varios kilómetros para aprovisionarse de recursos marinos a orillas del mar, como lo atestiguan algunos restos marinos.

Es difícil saber el volumen de la población que vivía allí. Todo parece indicar que por las características de la zona, no era una población numerosa y estable, con excepción de algún segmento social que hayan desempeñado un rol religioso o político. De cualquier modo, nunca pudo ser una población muy grande y, al parecer no solo por lo caluroso del lugar sino por la ausencia de recursos hídricos próximos al sitio. (Pues la fuente más cercana está más de 5 km). Indudablemente los que ocupaban ese territorio no estaban allí por su riqueza agrícola o ganadera, pues la zona a simple vista carece de suelo agrícola y pastizales, no es un ambiente rico en tales recursos para considerar que esta fuera la causa del establecimiento de un asentamiento humano. Por lo que refuerza la hipótesis de ser una ocupación de pescadores.

litoral

Paisaje del árido llano

El lugar, presenta diversos testimonios materiales que van desde los tiestos de cerámica de diverso color y forma hasta instrumentos logrados por percusión directa sobre una o varias caras, “es decir, instrumentos cortantes obtenidos por unos cuantos golpes con percutor duro” sobre núcleos basálticos. Algunos son piedras que muestran las huellas de percusión, aunque ellas no hayan sido hechas con la intensión de crear instrumentos; en general algunas piedras fueron modificados para darles filo para cortar o raspar y, consecuentemente, con un trabajo que obedecía a una clara intención funcional, aun cuando las formas fueran secundarias.

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Herramienta de piedra basáltica en el lugar.

De otro lado, la mayor parte de los fragmentos – de regular tamaño – de cerámica dispersos en el suelo tienden a concentrarse en áreas de 1 metro o más y corresponden a vasijas (color ladrillo) que en uso debieron contener líquidos. Hay otros tiestos de cerámica de color gris oscuro o crema que evidencian ser botellas domésticas y platos. En realidad todo este escenario da la impresión de ser un muestrario de alfarería que difícilmente se logra encontrar sus uniones o por lo menos hallar piezas mas grandes que los simples fragmentos vistos en el sitio.

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Muestra de un tiesto con decoraciones en alto relieve

 Escribe Johnny H. Alva / Foto: Johnny H. Alva

 San José de Moro

San José de Moro is located on the right bank of the Chamán River in the Jequetepeque Valley (Pacanga District, Province of Chepén, Departament of La Libertad). The Panamericana Highway divides the site in two sectors: el Algarrobal de Moro to the East and the cementery and ceremonial center of San José de Moro to the West.

Vista de la llanura de San José de Moro

The Algarrobal de Moro is covered by groups of artificial hillocks belonging to the Chimú-Chimú-Inca cultures, while the cemetery and ceremonial center is a sandy plain of 10 ha, 13 meters adove the cultivated fields, with fourteen artificial hillocks at the South that are remains of pre-Hispanic buildings whose original form in impossible to define exactly due to erosion and looting. Amongst the most important we have: Huaca Cuadrángulo, Huaca Suroeste, Huaca La Capilla, Huaca Alta, and Huaca Chodoff.

San José de Moro and the Archaeology of the Jequetepeque Valley

San José de Moro is located in one of richest archaeological regíons of Perú and the Southern hemisphere, surrounded by monumenta site such as Dos Cabezas, Pacatnamú, Cerro Chepén, San Ildelfonso, Farfán, Cañoncillo and Talambo, as well as humble villages and small huacas. Complex societies developed in this region and without external influence independently invented metallurgy, ceramic, adobe architecture, irrigation technology and the creation of fertile land as well as the domestication of animals and plants.

Limpiando evidencia osteológica de un entierro Moche en Moro

One of the factors that explain this particular development is the autonomous social and political history of the Jequetepeque valley during thousands of years. This autonomy is the reason why several societies took singular forms that were end result of local population combined with the influences from the North Coast, South and the Eastern highland societies. The great expansion of the valley, which lead to the colonization of the San Pedro region to the South and the Chamán river valley to the Chamán river valley to North, took place during the Middle and Late Moche periods.

San José de Moro became the main ceremonial center of the valley and cemetery of the Moche elite. The Moche period witnessed significant cultural and technological progress, the true Golden Age of the Jequetepeque Valley .  After the Moche collapse, in 850 dC., the Transitional period arose as ancestral Moche traditions were combined with Cajamarca and Huari. The Lambayeque society was born Due to this mixture of traditions. The Lambayeque lords conquered in the Jequetepeque valley and established new settlements at Farfán. Pacatnamú and Huaca de las Estacas. Shortly after, they were overtaken by the Chimú, who incorporated the valley to their vast empire and ruled over it from Cañoncillo, Farfán and the Algarrobal de Moro.

Excavaciones en San José de Moro

Fuente: Texto extraido de San José de Moro y la Arqueología del Valle Jequetepeque, del Arq. Luis Jaime Castillo Butters. / Foto: Johnny H. Alva

Cerro de Chepén: una evidencia cultural

El sitio arqueológico de Cerro Chepén es, en muchos aspectos, un asentamiento típico del período Moche Tardío en el valle del Jequetepeque. se ciñe al patrón de asentamiento Moche Tardío descubierto por Dillehay (2001), en el sentido de representar un gran sitio habitacional nucleado (40 ha. de extención), fortificado, y estratégicamente ubicado sobre la cima y faldas orientales de un gran cerro.

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Fotografía aérea del pueblo y cerro de Chepén

Sin embargo, el Cerro Chepén se distingue de otros asentamientos contemporáneos en su ubicación preferencial, la magnitud de sus obras defensivas, y la monumentalidad de sus construcciones internas.

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Zona habitacional

  Por un lado, el sitio se yergue prácticamente en el centro del gran cono aluvial que forman los ríos jequetepeque y San Gregorio en su aproximación al mar. Desde esta ubicación preferencial, los antiguos habitantes del sitio ejercían control visual de los puntos neurálgicos del valle bajo, que incluyen:

  • Prácticamente toda la expanción de terreno agrícola al norte del curso del río Jequetepeque;
  • Los “cuellos” de los valles del Río Chamán y del Río Jequetepeque;
  • Las laderas áridas de los cerros que circundan la mayor concentración de terreno fértil en el llano aluvial.

Esta ubicación también les confirió a los habitantes del sitio la ventaja adicional de tener acceso directo a terrenos agrícolas que actualmente presentan alto rendimiento productivo, y que antiguamente habría sido rrigados con aguas de los canales Serrano y Chepén (Eling, 1987: 256,445). El sitio mismo se ubica a solo 3,5 km al sur del cause actual del río San Gregorio que, si bien se “seca” durante los meses invernales, presenta numerosos bolsones permanentes de aguas subterráneas asociados.

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Murallas perimétricas

La magnitud de las obras defensivas del sitio es otro rasgo que merece ser resaltado. El sitio arqueológico del Cerro Chepén consta de dos sectores claramente definidos por sendas murallas perimétricas. El primer sector, que denominamos monumental, se ubica a lo largo de la parte más alta del cerro. Este sector ocupa aproximadamente la cuarta parte de la extensión total del sitio (9,7 ha) y tiene forma de cuña alargada. Es especialmente interesante la muralla que protege a este sector, la cual ha sido construida en su totalidad con piedras extraidas del mismo cerro. La muralla tiene un largo continuo de 1 717 m, un grosor promedio de cabecera de 2,5 m, y llega a alcanzar una altura de 5,5 m en algunos sectores. El diseño de la muralla sigue un rígido plan defensivo, con solo tres accesos sumamente resguardados, un total de once torreones distribuidos, sobre todo, a lo largo de su trazo este, (…).

(…) del Sector Monumental de Cerro Chepén ofrece evidencia arquitectónica que sugiere la presencia de pobladores altoandinos en el valle bajo del Jequetepeque. A mi entender, esta presencia habría tenido una injerencia directa en los eventos que llevaron al colapso a los sistemas políticos locales del valle.

Las investigaciones (…) confirman la existencia de un enclave serrano en el corazón del valle bajo del Jequetepeque.

Fuente: Texto extraido de la publicación de Marco Rosas Rintel (Nuevas perspectivas acerca del colapso Moche en el Bajo Jequetepeque). / Foto: Familia Díaz Abanto

Los Recolectores del Chamán

Los arqueólogos han descubierto que el hombre llegó al Perú hace por lo menos veinte mil años, y a la Cuenca del Chamán alrededor de los diez mil años. El que llegara antes o después es poco importante frente a la constatación del estado de desarrollo en el que se hizo presente. Venía del viejo mundo, antes de que se hubiera descubierto la agricultura o el pastoreo y se limitaba a la apropiación de los recursos naturales enteramente formados, sin participar en su producción. Poseía, pues, una economía de subsistencia basada en la caza y la recolección, lo que, entre otros factores, condicionaba su existencia a una organización social basada en grupos numéricamente reducidos -del tipo conocido como banda- que habitaban todos los lugares protegidos que la naturaleza podía brindar: cuevas, abrigos rocosos, ensenadas, etc. En aquellos lugares en donde no había tales “abrigos” rocosos organizaba campamentos protegidos artificialmente con pieles de animales, con ramadas. En la zona, próximo, al Mirador se ha encontrado evidencia pictográfica de recolectores.

Pinturas Rupestres en la cuenca del Chamán

Muchos de estos primitivos habitantes debieron recurrir a un sistema de vida transhumante, semi-nomádico, cambiando periódicamente de campamentos de acuerdo con las variaciones del clima; parece demostrado que algunos habitantes de las lomas que se forman en el invierno en el desierto costero, subían durante el verano a las partes altas de la sierra o a los valles interandinos, debido a que en el invierno los animales (como los venados, osos de anteojos, etc) bajaban a las ricas y húmedas lomas del desierto (que se forman gracias a la humedad de la niebla) y retornaban a la sierra o migraban a los valles en el verano, época en la que las lomas se secan. Parece que esta trashumancia estacional operaba entre las partes altas y bajas de los valles serranos y los valles de la costa (en esta parte del departamento La Libertad), a través del corredor de la Cuenca del Chamán; y puede finalmente pensarse que muchos de los grupos que recolectaban o cazaban en las lomas y estos valles, recurrían a la pesca y la recolección de mariscos como parte de su ciclo de lucha por la supervivencia. Su fuente de subsistencia se basaba, presumiblemente,  en el venado, como aves, roedores, reptiles, caracoles y algunos frutos. 

Reproducción de un dibujo rupestre, elaborado por Johnny Alva

En el lugar se han encontrado una impresionante cantidad de restos pictográficos que muestran la vida de estos hombres, de forma tal que es posible reconstruir su vida y costumbres en este sector de la Cuenca del Rio seco del Chamán.

Paisaje montañoso próximo al Cerro Las Viejas, en la cuenca media del Rio Chamán.

En un paraje accidentado, como el que se aprecia, el hombre del período paleolítico experimentó diversos cambios, generalmente debidos a alteraciones en el clima y a descubrimientos de nuevos recursos tecnológicos, que no solo mejoraron la técnica de sus trazos sino el tipo de instrumentos que ellos poseían; desde una etapa en que tales instrumentos eran indiferenciados y aplicables a múltiples funciones, pasando por diferentes fases que nos hablan también de cambios de población, migraciones y otros eventos propios de la época, hasta etapas de especialización que se expresa en elaborados instrumentos de piedra con puntas de proyectil, raspadores, cuchillos y otros productos de mayor especificidad, como los hallados en la Pampa de Cupisnique (San Pedro de Lloc).

Muestra rupestre en la cuenca del Río Chamán

Sin embargo esta manifestación cultural, de suma importancia para la historia local,  ha sido incendiado y destruido parcialmente con fuego, a fines del 2009 por algunos moradores del lugar, motivados por creencias ideológicas (sectas evangélicas). Una depredación lamentable si se tiene encuenta que es la única manifestación pictogáfica en la Cuenca del Rio Chamán.

Escribe Johnny H. Alva / Foto: Johnny H. Alva

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4 responses

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